El chat por un lado, el sistema por otro
El cliente pregunta un precio por WhatsApp y alguien abre el sistema, busca, copia y pega. Veinte veces al día, y a veces con el precio de la semana pasada.
Primero miramos cómo vendes y atiendes hoy. Después conectamos WhatsApp, Instagram o el canal que uses con tu sistema de operaciones, para que el agente de IA y tu equipo respondan con los precios y los datos que ya tienes ahí. Tú decides qué contesta solo y qué pasa a una persona.
Demo de 30 minutos por videollamada, de lunes a viernes.
Vienen con sus etapas, sus campos y sus reportes. Tu equipo los llena una semana y vuelve al WhatsApp del celular.
El cliente pregunta un precio por WhatsApp y alguien abre el sistema, busca, copia y pega. Veinte veces al día, y a veces con el precio de la semana pasada.
Tu línea de mayoristas no atiende igual que tu mostrador, pero un CRM de caja trata todos tus números por igual.
Alguien preguntó el martes, nadie le escribió de vuelta y el jueves compró en otro lado. Casi nunca queda registrado.
Lo que entra por WhatsApp, Instagram o Messenger cae en una sola bandeja. El agente contesta lo repetitivo con los datos de tu sistema, tu equipo cierra y cualquiera ve en qué quedó cada cliente.
Cada conversación tiene un responsable y los chats nuevos se reparten por turnos. Hay notas internas que el cliente no ve y plantillas aprobadas por Meta para retomar a quien escribió hace más de 24 horas.
El agente es uno, pero en cada número puede hacer cosas distintas: en uno cotiza, en otro pide el RUC antes de hablar de precios. Lo que no sabe lo anota para que tu equipo se lo enseñe, y lo apagas en un chat con un clic.
Habla por API con tu ERP. El agente cotiza con los precios de ahí, y cuando tu sistema confirma una venta, el contacto queda marcado como cliente en el chat. Hoy lo hacemos con el ERP de Mercury; con otro sistema, lo vemos contigo.
Siete cosas que hace el sistema. Cada una salió de mirar cómo trabajaba un cliente y armarla así.
No tiene una lista pegada en sus instrucciones. Cuando el cliente pregunta, consulta tu ERP en ese momento y responde con el valor vigente. Cambias un precio en el sistema y el chat ya lo sabe. Sin el modelo exacto no da precio: lo pide.
El agente decide si necesita mirar la foto. Si la mira, lee lo que muestra: un lente rajado, un mensaje de error, lo que el cliente encerró en un círculo. Si con lo que escribió alcanza, no la abre y no se cobra. Y cuando la foto y el cliente no coinciden, le cree al cliente.
Cada número tiene su ficha: qué puede hacer el agente ahí y qué no. En la línea de técnicos pide el RUC y no habla de precios hasta que tu equipo lo verifica contra tu sistema. En la de clientes, cotiza. Es el mismo agente, con el mismo conocimiento de tu negocio.
Cuando un cliente manda la foto de su transferencia, el sistema la reconoce, lee el monto y crea un borrador de cobro en tu ERP conectado. Alguien del equipo lo revisa y lo confirma. Se acabó copiar montos a mano.
Cuando alguien escribe desde un anuncio de clic a WhatsApp, la conversación guarda de qué anuncio vino. Al cerrar la venta se la reportamos a Meta, que usa ese dato para buscar más clientes como los que sí compraron.
Con un clic, el audio del cliente aparece escrito en la conversación. Quien atiende entiende el pedido sin buscar audífonos, aunque esté en una reunión o en el mostrador. El agente también los entiende: si el cliente solo manda una nota de voz, responde sobre lo que dijo.
Los comentarios de tus publicaciones entran a la misma bandeja que los mensajes. Respondes en público o por privado desde el hilo, o dejas que el agente abra el privado y un texto tuyo avise en el comentario. A un comentario ofensivo no se le responde.
Una IA que habla con tus clientes necesita reglas claras. Así las aplicamos.
Catálogo, precios, horarios y políticas viven en una base de conocimiento que tu equipo edita. Si cambias un precio, lo cambias en un solo lugar.
Apagas el agente en un chat, o en un número entero, y sigues tú. Lo delicado, como confirmar un pago, espera siempre a alguien del equipo.
Sabes quién respondió, si fue el agente o una persona, y a qué hora. Si un cliente reclama, tienes la conversación completa para revisarla.
Cada empresa trabaja en su propio espacio, con usuarios y permisos propios. Y usamos la API oficial de WhatsApp Business, sin aplicaciones puente que pongan tu número en riesgo.
Lo armamos para negocios que venden conversando con sus clientes.
Elegimos un proceso que hoy te quita tiempo, lo armamos sobre tu forma de trabajar y lo medimos contigo. Después vemos qué sigue.
Media hora por videollamada. Vemos tus canales, tu sistema y dónde se te va el tiempo.
Conectamos tus números con Meta, enlazamos tu sistema y escribimos contigo las reglas del agente para cada canal.
Las primeras semanas revisamos conversaciones reales contigo y ajustamos las respuestas.
No. Conectamos el mismo número a la API oficial. Según el caso, puedes seguir usando la app de WhatsApp Business en el teléfono al mismo tiempo. Lo revisamos contigo en la demo.
Solo si tú quieres. La dejas apagada, la prendes en un número y no en otro, o la limitas a una lista de contactos mientras la pruebas. Le pones un tope de gasto al mes y, si alguien de tu equipo escribe en un chat, ella se calla.
WhatsApp con la API oficial, Instagram y Messenger. Los comentarios de Instagram también llegan a la bandeja. Si atiendes por otro canal, cuéntanos cuál y lo vemos.
Quedan en el espacio de tu empresa, separados del resto, y tú decides quién del equipo ve qué. El detalle está en nuestra política de privacidad.
Por API, sí. Hoy lo hacemos con el ERP de Mercury: el agente cotiza con sus precios, tu equipo verifica datos del cliente sin salir del chat y una venta confirmada en el sistema marca al contacto como cliente. Si usas otro sistema, lo evaluamos en la demo.
Depende de lo que haya que armar y del volumen de conversaciones. Después de la demo te enviamos una propuesta con el alcance por escrito.
En media hora vemos tus canales, tu sistema y cuál sería un buen primer caso. Sin compromiso.